Autor: Santiago Posteguillo
Año de publicación: 2012
Páginas:240
Sinopsis: Tras
las obras de Dikens, Tolkien o J.R. Rowling, entre otros, se esconden
anécdotas y hazañas que marcaron las vidas de sus autores. Este libro te
descubre ese mundo oculto sin el que grandes paginas de la literatura
jamás se hubiera escrito.
¿Quién inventó el orden alfabético?
A mediados del siglo III A.c. se descompone el Imperio de Alejandro Magno. Tolomeo gobierna a partir de entonces Egipto (desde el sur de Siria hasta recónditos rincones del valle del Nilo) y es él quien ordena construir la gran Biblioteca de Alejandría. Su hijo, Tolomeo II, encargará a Zenodoto que ordene el caos: cerca de un millón de rollos de papiros se amontonan sin orden ni concierto… Zenodoto, que estaba entonces terminando un glosario de términos arcaicos de unos poemas de Homero tiene la idea de colocar los textos siguiendo un orden alfabético. Se le encendió la bombilla al revisar sus notas con palabras utilizadas por Homero.
Los vikingos y la literatura
Tienen una antigua relación. Fundaron una auténtica ciudad vikinga en una bahía lejana a sus tierras. A esta ciudad la llamaron Dubh Linn (laguna negra en gaélico) y a ella se llevaron sus sagas nórdicas, como el poema Beowulf, el equivalente al Poema del Mío Cid español. La mezcla de estas sagas vikingas y la imaginación celta han dado grandes frutos literarios. Dublín es una de las ciudades que más ha aportado a la literatura universal (además, es ciudad de la literatura por la Unesco).
Es la cuna de grandes autores como los dramaturgos del siglo XVII Congrevey Sheridan; y de Oscar Wilde; William Butler Yeats (Premio Nobel en 1923); George Bernard Shaw (Premio Nobel en 1925); Samuel Beckett (Premio Nobel en 1969); James Joyce o Bram Stoker… Como concluye Posteguillo, “los libros forman parte integral de la vida irlandesa”. Algo tuvo que ver la semilla vikinga…
El autor secreto
No se sabe quién fue el autor de El lazarillo de Tormes. Se ha sospechado de Diego Hurtado de Mendoza, un secretario erasmista de Carlos V; de Fernando de Rojas, autor de La Celestina; del jerónimo Fray Juan de Ortega; de Sebastián de Horozco; de Lope de Rueda; de Juan Maldonado; de Gonzalo Pérez; de Bartolomé Torres Naharro y de Luis Vives.
El no saber con certeza quién lo escribió salvó a esta joya de nuestra literatura de las llamas de la Inquisición. En opinión de Santiago Posteguillo, “el anonimato de ese escritor es una de las victorias de la literatura universal”.
¿Escribió Shakespeare las obras de Shakespeare?
En 1943 tuvo lugar en una taberna de Deptford una pelea en la que murió el escritor británico Christopher Marlowe. Su muerte estuvo rodeada de extrañas casualidades, como la inmediata llegada a la taberna de un juez que certificara su muerte y su meteórico enterramiento. Además, antes de su trágica desaparición, William Shakespeare no había publicado nada, un dato que alimenta las sospechas de quienes piensan que fue Marlowe y no Shakespeare el verdadero autor de las obras atribuidas al bardo de Stradford upon Avon. Estos sostienen que Marlowe fingió su muerte y escribió bajo el nombre de Shakespeare, un actor de poca monta y escasa cultura, incapaz, por lo tanto, de haber creado obras tan magnas.
¿Es posible que un hombre sin formación académica como Shakespeare fuera capaz de crear los sonetos y tragedias que se le atribuyen? Varios expertos han publicado sesudos estudios en publicaciones académicas donde lo dudan y apuestan por Marlowe. Calvin Hoffman incluso dejó estipulada en su testamento una jugosa recompensa para quien pruebe que el autor verdadero de las obras de Shakespeare era Christopher Marlowe.
Resto de texto...
Resto de texto...


Publicar un comentario
¡Gracias por tu comentario!